1º PREMIO

ELENA I.GARRITANI
CHivilcoy – Pcia. de Buenos Aires




LA HAMBRIENTA SEÑAL
“es en tus ojos donde la luz desata sus mares/
es por ti que el mar reanuda su juego/…”
Alberto Vanasco

I
Camino por las playas de Sauce Grande,
he atravesado bosques primordiales,
penumbras melodiosas,
cantos de pájaros en vuelo o en su rama. Lluvias de Nogal.
Bajo mis pies senderos y hojas crujientes en la hora espiritual.
Y es difícil salir de este paraje que detiene: la huida permanente,
la diáspora del ser,

la agonía invisible,
la mordedura de la niebla.

II
Por qué razón, no sé, tal vez con esperanza de resurrección,
Decido atravesar los medanos de fuego, los látigos del viento
_devastado refugio que calcina los pies,
torpe lengua de trapo,
ojos cegados por la arena-
Y así, alucinada, camino por las playas de Sauce Grande. Me detengo
ante el sagrado abismo
de las franjas grises y verdes
que pudiera ser Dios, yo no lo sé.

III

Mar: manantial de lunas bajo el follaje del sol,
templo despojado de los frutos de la tierra
y majestuoso espejo de los cielos del séptimo sello. Me arrebata
el misterio del oleaje perpetuo
que libera mi ser consternado en las horas azules,
donde solo tu voz resuena como un eco del tiempo eterno
en susurros indescifrables.
Metafísica de sal y espuma, mi piel se redime o flota traspasada por tu sed.
Acuerdo infinito de liviandad que permanece inalterable
-cuerpo etéreo, cuerpo libre, cuerpo mecido en el agua-
Sentido último y primero de la vida.

IV

Mar: hay signos de tu presencia en el vuelo de las gaviotas,
en el íntimo rumor de los caracoles, en el roce de espinas agrias,
en la transparencia viscosa de las medusas.
Relámpago, almohadas de niebla, brisa de sexo.
Hora sagrada del barco fantasma, silueta del crepúsculo y hundimiento del sol.
Viejo muelle carcomido por el viento y las mareas,
en tus palos atraca mi mirada incesante que fluye y retorna como la luz del faro
emitiendo una hambrienta señal.