2º PREMIO
MARIO NOEL RODRIGUEZ SEUDONIMO: AGUA MANSA
Nueva San Salvador, La Libertad, El Salvador, C. A.
ALFONSINA STORNY
Hay un rumor que me lleva al mar L.A. Spinetta
A Yadira Eguigure, acuarimática
Metida infatigable en mis cosas,
anclada en la yerba de las tardes casi borradas,
silbando una canción que nunca escribimos,
ella, la danza de lo soñado.
Hija del ritual que la bautizó tormenta
¿quién recuerda su pecho en fuga,
sus alas telegrafiando besos desde la sombra?
Enfrascada en la lengua que enarbolo,
su voz baja de los montes a refugiarse en balcones,
en proyectos cuya medida fue lágrima.
Aquí los hijos que la jaqueca parió,
frágiles que cantan al pan despreocupados,
estos duros fatigados hasta el abismo.
Ahora me llaman sin mostrar el rostro,
quieren saber qué árbol te dio la vida,
en que adagio viniste al mundo escribiendo lunas.
Confieso lo que aprendí de la trenza al viento,
babeante, perdido, queriendo ser en tu costado herido,
grabar en silencio los vuelos que despegaban de tu boca.
Bendita la orquídea que presidió nuestros asuntos,
aquello que envejecía sin haber nacido,
universo que sólo la ebullición de los pechos explicaba.
Dormida hablabas del mar, del amar,
de la sal que borra pesadillas,
de corales amantes en todo tiempo,
de arrecifes como cielos suaves, deshabitados.
Qué poemas nuevos fuiste a buscar
Música tambaleante que te trae,
que nos lleva separados,
sin más afán que el misterio de atrapar los segundos,
de ser los primeros en dar pasos intensos,
ebrios, ahogados en su batir.
Pero el mar ¿quién nos escanció al mar, Alfonsina?
Mariscada la noche en que vuelves,
torpe el corazón busca que busca entre las caracolas,
loco el cangrejo golpeando contra las peñas sus penas,
meditabajo el pulpo enyesado en su fatiga
¿Qué agua permitirá el encuentro?
¿Qué hipocampos llevaran el velo de la dicha
para cubrir tu desnudez de estrella?
¡No sabe de vacíos el cielo,
ignora de esperas el futuro!
Metida a galopes en mi caso,
más real que el estómago tras la pesca diaria,
más soñada que el santito del incendio,
más amada que el arroyuelo donde vamos.
Hija agazapada en promesas que borró la marea,
niña coronada de barro,
subamos juntos al beso llorado del amanecer.